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18 de Diciembre

A falta de tiempo de escribir otra cosa, los dejo con un video que es casi surrealista, pero muy cagado.

(Pronto volveré a escribir. :P)

Escrito por a las 12:26 AM
Categoría: Videos
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6 de Noviembre

El otro día surgió en una conversación con un amigo la pregunta sobre la película más desagradable o que ha causado más shock que hubiéramos visto. He oído de muchas personas que Réquiem por un Sueño apela a estas características. Y, en mi caso, no ha sido esa.

No creo que pueda nombrar una en específico. Y es que el que una película pueda considerarse así depende totalmente de qué tanto ha visto el espectador y qué tanto la moral le influya, creo yo. A veces uno hasta se crea callo y dejan de parecer impactantes algunas cosas.

Sin embargo, sigo pensando también que hay cosas que, por muy buenas o malas, siguen siendo totalmente impactantes, sea por su crudeza, su mal gusto, su impacto psicológico... Creo que es eso, más bien.

Porque, como decía hace poco una maestra, en Kill Bill, por ejemplo, se ve mucha violencia pero no suele ser tan impactante como algunas escenas selectas de El Laberinto del Fauno.

Al final todo tiene que ver con su concepción dramática: en Kill Bill se vuelve fársico de algún modo, mientras que en El Laberinto es real.

Sea por lo que sea, no se trata de juzgar en esta entrada si está bien o mal, pues siempre dependerá, creo, de qué quiere lograr el director, porque en tal caso eso sería, en efecto, dramáticamente correcto. Pero de que hay de shocks a shocks en todo tipo de formas, los hay y crean historia por ser, en el mejor de los casos, infames. La palabra correcta creo que sería la inglesa disturbing, que creo que no tiene traducción adecuada.

Pero dejémoslo en que me quedo con poner mis nominadas (sin ningún orden específico), aunque se aceptan sugerencias para la lista. ;)

La Pianista es una bellísima pero dura película con una excelente actuación de Isabelle Huppert, acerca de una maestra de piano reprimida sexualmente que de pronto de ve envuelta en un amorío con un estudiante.

Pink Flamingos es un clásico de John Waters, que además de kitsch por antonomasia, está enlistada como una de esas películas que debe ver todo gran cinéfilo. No sé cuál de todas sus escenas, que se han vuelto clásicas y de culto, es la peor.

Salò, una genialidad de la filmografía de Pasolini, que sobrepasa el texto del que se adaptó (Los 120 días de Sodoma, del Marqués de Sade) y cuenta con un trasfondo político bien denso.

Felicidad, un impactante film, que lo es más por su trama y los temas que trata (brillantemente), que por lo visual en su contenido: la pedofilia.

Y para acabar esta corta lista (porque son las que se me ocurren de rápido, además de querer mencionar películas enteras, no sólo escenas específicas), pondré Adios a Las Vegas, que aunque sin quitarle méritos a su crudeza, creo que puede ser por la edad a la que la ví.

De todas éstas, no diría que ninguna vale la pena. Al menos para cualquier cinéfilo que se precie de serlo. Aunque quizás a alguno no le queden ganas de repetir, eso sí. ;)

Escrito por a las 12:19 AM
Categoría: Cine
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21 de Octubre

La animación stop-motion (cuadro por cuadro) siempre me ha fascinado. No tanto porque sea difícil (que lo es), ni porque Jack haya sido así de influyente en mi vida, sino porque me parece una maravilla el darle vida a cosas que de otro modo no lo tendrían. Eso y la estética que produce.

Así que hoy les dejo aquí un video en stop-motion que me encontré en YouTube y que me encantó.

Escrito por a las 12:50 PM
Categoría: Videos
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15 de Octubre

Es curioso cómo antes podía llegar, conectarme y escribir en el blog algo coherente y, según yo, interesante.

Pero ahora estoy seco. Todavía no siento que se rompa el hielo con el blog, por decirlo de algún modo :). Además, ni termina de gustarme ni de yo de adaptarme (o re-adaptarme) después de tanto tiempo.

Llegan momentos en que no sé de qué escribir. Me pongo a pensar en todo lo que ha cambiado y es tanto... y tan poco, a la vez. Sin embargo, no sé.

Ya ven, puro cantinfleo.

Es que eso sí, me he vuelto más exigente en todo. Y no sé si eso es bueno o malo. Pero es. Lo único que puedo hacer es tener por lo menos la disciplina de sentarme a escribir a ver qué sale, eso puedo prometer(me).

Entretanto, ténganme paciencia: sigo tratando de encontrarle la personalidad o el estilo al blog.

Nomás eso. :)

Escrito por a las 10:51 PM
Categoría: Internet
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24 de Septiembre

El teatro requiere de muchísima disciplina. Sea como actor, director, dramaturgo, escenógrafo, tramoyista, etcétera. Quien crea que es una carrera light, no tiene idea de nada. Y no sólo es cuestión de "talento", sino de mucho trabajo. Es de esas cosas que he ido aprendiendo, tras cagarla varias veces.

El semestre pasado diría yo que fue el más definitivo al respecto. Tuve un gran profesor de Actuación con el que aprendí a valorar el trabajo, la disciplina, la humildad y el tiempo (propio y de los demás). De él y otra gran maestra (ésta de Morfosintaxis y Comentarios de Textos) me llevé eso, entre muchísimas otras cosas, pero ésto se tornó en el gran aprendizaje del semestre, podría decirse.

Sin embargo, no es fácil adaptarse a esquemas tan rigurosos (y menos autoimpuestos). Sobre todo en la facultad, porque en la UNAM no hay demasiada disciplina en general. Dicho un tanto soez, en la UNAM pasa el que le chinga por cuenta propia; el que no, se queda una eternidad en su carrera hasta salirse o graduarse después de miles de años (pero otro día hablaré de la UNAM). Y todo eso sin mencionar la idiosincrasia de "la hueva" del mexicano.

En fin. Según yo, tratando de chingarle, como diría este profesor. Además, vaya, está uno en la carrera que quiere, que ama y que eligió libremente (o al menos en mi caso), así que no debería haber trabas para ello. Pero de repente uno resbala.

Hoy tuve una muy amarga experiencia al respecto. Confesaré que estos días he estado tan clavado en los proyectos de la clase de Dirección que no le he prestado tanta atención a otras. Y es genial que esté tan embobado con estos proyectos, porque me han estado saliendo de maravilla y como he planeado. Por no decir que la dirección es totalmente lo mío.

Sin embargo, descuidé una clase que también es muy importante (Escenografía y Producción), en la que hemos estado presentando avances de nuestros proyectos. A mí me tocó presentar el mío hoy.

Fue un asco. Mediocre, incompleto, improvisado. Y, obviamente, la maestra me lo dijo. De un modo muy amable, vaya, pero entiendo la cuestión. Tampoco es que me haga pendejo yo mismo.

Tampoco vayan a creerse que, en general, soy un niño bueno con estrellita en la frente. Pero estas cosas me afectan mucho porque ¡me tomo muy en serio mi carrera! (Sé que casi parece pleonasmo, pero hay demasiada gente que no se lo toma así.) Y es porque quiero aprender tanto (y vaya que hay tanto que aprender) que es muy difícil a veces querer abarcarlo todo, tan rápido.

Y es hasta que te hacen notar una cosa así (o hasta que lo comparas con el trabajo de otros) que te cae el veinte. Me enoja mucho porque sé que podría haber hecho algo excelente para la clase. Eso es lo que más duele: saber que tienes la capacidad para hacer algo y darte cuenta de que no lo hiciste porque, la verdad, la cagaste.

Salí de clase muy mortificado y, después de un rato, me calmé. La cosa es que, mientras más grande sea la caída, debe ser mayor la levantada para a volver a caminar. Porque cagándola (y disculpen mi escatología, pero es la mejor forma de decirlo) es como uno aprende.

Hoy era la última clase antes de revisión antes de entregar ese proyecto. Así que estoy completamente decidido a dedicarle de lleno esta semana para presentar el lunes que viene algo tan bueno como lo que estoy haciendo en Dirección, y que no sólo sea para enmendar el hecho con la maestra, sino para enmendarme conmigo mismo.

Y más importante que eso: poco a poco ir acoplándome a trabajar con disciplina y organizarme del mejor modo posible. Pero bueno: a lo hecho, pecho. Y ahora a levantarse, aprender y continuar.

Escrito por a las 11:50 PM
Categoría: Universidad
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